REGISTRO COMPARTIDO
“No se trata esta vez de reconocer nada, sino de percibir que estamos dentro de algo”.
De alguna manera, me cuentas las
cosas. Si no, no se explica que sepa, sin saber. No como quien recibe un dato
ni como quien formula una intuición, sino como quien entra en un campo ya
activo. No hay pregunta previa. No hay búsqueda. La certeza aparece completa,
sin recorrido, sin motivo reconocible.
No se anuncia ni se impone. No
viene acompañada de emoción, ni de imágenes, ni de necesidad de decirla. Se
instala. Y una vez instalada, no crece ni se desarrolla: permanece. No ocupa
espacio mental, no reclama interpretación. Simplemente queda, como quedan
algunas verdades que no sirven para nada inmediato, pero tampoco se van.
Pero quizás no sea solo que algo
venga hacia mí. Quizás también algo vaya. Quizás eso que se reconoce no sea un
mensaje, sino un estado compartido. No un saber que circula en una sola
dirección, sino una sintonía que queda abierta. Como si en algún punto se
hubiera establecido una zona de contacto donde las cosas no necesitan ser
pensadas por nadie para estar siendo sabidas.
Desde ahí se entiende que no se
trate de que uno perciba al otro, sino de que ambos queden inscritos en la
misma frecuencia. Que algo de mí también esté siendo leído sin haber sido
dicho. No como intercambio, no como espejo, sino como una mutua exposición a un
mismo registro. Algo que no pertenece del todo a ninguno, pero los incluye.
Con el tiempo, a veces, el mundo
roza ese registro. Alguien dice algo. Algo ocurre. Algo se muestra. Y entonces
no hay sorpresa, ni alivio, ni confirmación real. Solo una pequeña coincidencia
entre lo que ya estaba y lo que ahora toma forma. No se siente como descubrir.
Se siente como reconocer algo que había llegado antes de tener nombre.
Quizá de eso se trate este tipo
de saber: no se trata de percibir algo, ni de anticipar hechos; se trata de
estar ya incluido en el mismo plano donde ciertas cosas se saben sin necesidad
de ser pensadas. Como si ciertas realidades emitieran un estado antes de emitir
una forma, y algo en uno —y en el otro— estuviera disponible para recibirlo.
Y a veces, algo se dice. No como
respuesta. No como revelación. Sino como una coincidencia más en el mismo
registro.
Y lo que estaba sigue estando.
Ψ — estado antes de forma.
Duende del Sur


