CONVERSACIONES CON EL ALMA
“Y cuando el Ser se reconoce, el Alma florece.”
Hay silencios que no duelen, solo
abrazan. Instantes en los que no eres ni lo que piensas ni lo que haces, sino
la vida que respira a través de ti. Ahí habla el alma, en susurros que no
buscan respuesta, solo reconocimiento. No te enseña, te recuerda.
— ¿Por qué ya no buscas tanto sentido?
Porque comprendiste que la vida
no se entiende, se honra.
— ¿Por qué ahora todo parece más lento, pero más pleno?
Porque dejaste de correr detrás
del tiempo y empezaste a caminar con él.
— ¿Por qué ya no te pesa el pasado?
Porque entendiste que no eras
quien sufría, sino quien aprendía.
— ¿Por qué ya no luchas contra lo que sientes?
Porque aprendiste que sentir no
es debilidad, es presencia.
— ¿Por qué ya no temes equivocarte?
Porque descubriste que incluso el
error te ha estado guiando.
— ¿Por qué la soledad ya no asusta?
Porque aprendiste a llenarla de
ti.
— ¿Por qué ahora escuchas más y hablas menos?
Porque comprendiste que el
silencio también tiene voz.
— ¿Por qué ahora confías más en la vida?
Porque soltaste la necesidad de
entender cada paso y empezaste a sentir el camino.
— ¿Por qué ahora amas distinto?
Porque ya no buscas completarte,
sino compartirte.
— ¿Por qué a veces lloras y sonríes al mismo tiempo?
Porque el alma entiende que la
tristeza también bendice.
— ¿Por qué ya no necesitas que todo dure?
Porque lo eterno no se mide en
tiempo, sino en verdad.
— ¿Por qué ahora agradeces incluso lo que dolió?
Porque reconoces que sin la
herida no habrías encontrado la luz.
— ¿Por qué ya no esperas tanto del futuro?
Porque aprendiste que el
propósito no se alcanza, se encarna.
— ¿Por qué sientes tanta paz sin motivo?
Porque dejaste de ser alguien,
para volver a ser todo.
— ¿Por qué ya no te comparas con quien fuiste?
Porque entendiste que cada
versión tuya fue necesaria para llegar aquí.
— ¿Por qué ahora el silencio te resulta hogar?
Porque ya no temes escucharte,
sino que deseas volver ahí.
— ¿Por qué ya no buscas la perfección?
Porque comprendiste que la
belleza está en la verdad, no en la forma.
— ¿Por qué ya no necesitas entender a los demás?
Porque tu alma aprendió a amar
sin condiciones, y el amor no necesita lógica.
El alma no busca controlar ni
entender. Solo mira con ternura cada parte de lo que fuiste, y le da un lugar
en su casa. Ya no necesita razones para amar, ni certezas para creer. Solo
presencia, solo entrega, solo gratitud.
El alma no viene a sanar heridas,
viene a convertirlas en arte.
Duende del Sur


