FE & SUPERSTICIÓN


Hay palabras que no describen la realidad: la ordenan. Llamamos fe a lo que comparte nuestra mesa, y superstición a lo que llama desde otra puerta.

Lo pensé estas semanas al leer algunos correos y mensajes de Telegram sobre mis últimas publicaciones. Varias personas me escribieron para llamarme supersticioso por hablar de astrología, de símbolos, de ciclos, de lo que para mí no es una ciencia exacta sino un lenguaje interior. Lo curioso es que muchas de esas críticas venían de personas profundamente religiosas, convencidas de verdades invisibles, de signos, de providencias, de milagros y de designios que tampoco pasan por un laboratorio.

Y ahí apareció la pregunta: ¿qué diferencia realmente la fe de la superstición?

A veces, muy poca.

Muchas veces no es una cuestión de verdad, sino de poder cultural. Si una creencia la sostiene una mayoría, una institución fuerte o una tradición respetada, se llama fe. Si la sostiene una minoría, una costumbre popular o algo ajeno a nuestra cultura, se llama superstición.

Rezar para que llueva puede ser devoción. Bailar para que llueva puede ser superstición. Encender una vela puede ser espiritualidad o ignorancia, según quién lo mire. Llevar un amuleto puede parecer ridículo, pero besar una medalla sagrada puede parecer solemne. El gesto cambia menos de lo que cambia la etiqueta.

Lo mismo ocurre con tantas normas humanas. La palabra pudor, por ejemplo, no significa lo mismo en todas partes. Lo que en una sociedad se considera indecente, en otra puede ser completamente natural. No cambia el cuerpo: cambia la mirada. No cambia el acto: cambia la interpretación.

Con la fe y la superstición sucede algo parecido.

Quizá hablo como hablo porque yo también fui durante años de mollera cerrada, convencido de poseer una verdad heredada. Fui católico, bautizado y confirmado, hasta que la vida y ciertas circunstancias me pusieron delante otras preguntas y otra forma de pensar. Apostaté y fui excomulgado de la Iglesia Católica. No lo cuento como mérito ni como reproche, sino como aprendizaje: pocas cosas ensanchan tanto la mirada como descubrir que uno también vivía encerrado en sus propias certezas.

Eso quizá también se aprende con los años: a no creernos dueños de toda la verdad. En la duda habitan muchas respuestas. “Solo sé que no sé nada”, dijo Sócrates. Se aprende preguntando, no creyendo que ya se sabe todo.

Eso no significa que todo valga lo mismo, ni que debamos renunciar al pensamiento crítico. Existen afirmaciones que pueden examinarse con evidencia, y otras que pertenecen al símbolo, a la experiencia íntima o a la necesidad de sentido. Conviene distinguir entre una explicación científica y una metáfora vital. El problema no es creer; el problema es exigir respeto absoluto para lo propio mientras se ridiculiza lo ajeno.

Yo no necesito que nadie crea en los tránsitos de Urano ni en una luna llena. Tampoco necesito convencer a nadie de símbolos que a mí me sirven para pensar ciertos momentos de la vida. Del mismo modo, no entro a burlarme de quien reza, ayuna, consulta un texto sagrado o ve señales donde yo no las veo.

Con los años, uno aprende —o intenta aprender— a no confundir sus costumbres con la verdad universal. Tal vez la diferencia entre fe y superstición no está siempre en el contenido, sino en el lugar desde donde se juzga. Y tal vez lo más sensato sea aplicar a nuestras propias creencias la misma ironía que usamos con las de los demás.

Porque casi todos tenemos símbolos. Solo que algunos llevan siglos legitimados.

Duende del Sur

 

Para quienes me habéis preguntado qué contenía aquel libro, dejo aquí apenas su esqueleto. Porque hay obras que no caben en una explicación completa… y cuyo índice tampoco termina nunca de abarcar lo que son.

Índice general

0. Prólogo, bases y contexto personal

1. Historia, mitología y arquitectura del cosmos

2. Astrologías del mundo aplicadas a tu carta

3. Astrologías espirituales, esotéricas y del alma

4. Astrología psicológica, humanista y de transformación

5. Técnicas predictivas, tiempo y ciclos

6. Astrología terapéutica y energética

7. Astrología aplicada a tu vida

8. Vínculos, relaciones y resonancias del alma

9. Simbolismo, oráculos y geometría

10. Tu identidad cósmica

11. Ética, método y tu sistema personal

12. Anexos

Si alguien siente curiosidad por verlo completo, puede escribirme. Hay cosas que se entienden mejor viéndolas que explicándolas.


 

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