MORFEO
“Estoy intentando liberar tu mente, pero lo único que puedo hacer es
mostrarte la puerta. Tú eres el que tiene que atravesarla.”
Hay frases que no llegan como
diálogo, sino como destino. Y esa de The
Matrix no habla realmente de ciencia ficción: habla del instante exacto en
que alguien deja de salvarte para obligarte a despertar.
Porque hay personas que aparecen
en la vida como un espejo incómodo. No vienen a quedarse; vienen a
descodificarte. A romper la programación vieja: el miedo, la costumbre, las
versiones pequeñas de uno mismo.
Y duele, claro que duele.
Despertar siempre tiene algo de
violencia. Como cuando los ojos se acostumbran por primera vez a la luz.
La puerta siempre estuvo ahí.
Pero atravesarla implicaba dejar atrás una identidad entera. La ilusión de
control. El personaje aprendido. La comodidad de vivir dormido dentro de una
realidad que, en el fondo, ya no encajaba con el alma.
Porque hay verdades que, una vez
vistas, ya no permiten retorno. Y hay personas que llegan precisamente para
eso: para enseñarte la grieta. Para hacer imposible seguir mirando hacia otro
lado.
Y quizá el amor más extraño no es
el que acompaña para siempre, sino el que un día te señala la pared y te dice: “mira mejor”. Después desaparece. Pero
ya no puedes volver a mirar el mundo igual.
Hay gente que no llega para ser
hogar. Llega para ser código fuente.
Duende del Sur
Gracias 🐨
Bebe - Diferentemente Iguales


